¿Un año de cuarentena?

Hace tan solo unas semanas o unos meses atrás ni tú ni nadie se podía imaginar que más de medio planeta se encontraría hoy en cuarentena por una Pandemia Mundial.

Tan solo el día de fin de año pasado te hacías propósitos como encontrar un trabajo nuevo, adelgazar, sacarte novia, comprar que sé yo…

Puede que hasta algo de lo que habías planificado se haya cumplido. Todo un logro y mérito. Felicidades de verdad.

Pero ahora…

¿Puedes imaginar el transcurrir de los hechos a una semana vista? ¿Tienes algún plan? ¿A un mes vista? ¿A dos meses vista? ¿Y a un año vista? (Imaginar más allá puede ser perjudicial para la salud mental)

¿Algún propósito en especial para el año que viene?

Parece que el ser humano de verdad se acostumbra a todo. Tan solo tienes que ofrecerle una gradualidad racional y cómoda en los acontecimientos para que lo aguante todo.

Un poquito de confort, un poquito de comida, una suscripción a Netflix y quizás una renta básica para que el instinto de supervivencia descanse en paz y amén.

¿Igual hasta te has olvidado de adelgazar? Y es que ahora lo que importa es tener más comida que el vecino y alimentarse bien.

Pura ley de la naturaleza y selección natural. Sí, la ley de la jungla pero sin jungla, si al final somos animales, domésticos.

Imagínate ahora con 20 años de edad, vigoroso, con mucho cabello y una musculatura digna del mejor deportista de élite.

Te vas a dormir…

Y al siguiente día…

Te miras en el espejo y estás calvo completamente, con artrosis y con impotencia viril. Esto nadie lo soportaría. El destino ya solo dependería del número del piso en el que vivies.

¿Pero si se inventa un método en el que cada día el ser se va degradando imperceptiblemente hasta que al cabo de muchos años ya está a hecho polvo, viejo y desganado?

¿Y si además lo acepta y sigue viviendo ilusionado?

¡Qué ya está inventado! Lo he mencionado más arriba, la ley de la naturaleza.

La sabia naturaleza.

Y nosotros culpando siempre a los políticos… ¡Qué no son Dioses responsables de todo!

Pues eso, culpa de los Dioses, ¡de la religión!

Por si te has perdido entre mi enjambre de ideas desordenadas, retrocedemos unas semanas o meses en el tiempo cuando Trump, Putin, Boris, Bolsonaro o cualquier otro experto de algo por ejemplo llamado Fernando Simón decían…

– (Con toda seguridad y convencimiento, derrochando confianza) Esto no es nada, está bajo control, como mucho 1 contagio o dos, dos semanas en casa y listos, esto un cuento Chino, que se mueran los viejos…

No hace falta que me enrolle mucho, ya lo has pillado a la primera. Esto se llama inteligencia.

Por suerte o por desgracia hay gente en este mundo que no se anda con rodeos y dice las cosas tal y como son. Pero a nosotros ya no nos gusta escuchar la realidad, oír hablar de destrucción, morgues o envejecimiento y impotencia precoz.

Bill Gates, Stephen Hawking, Gretha Thunberg, los colegas del Evento 201, el cine de Hollywood, el humilde economista Santiago Niño Becerra y algunos que otros videntes y hasta conspiranoicos empedernidos ya lo habían avisado. Pero preferimos probar por si acaso el enésimo producto crecepelo, no vaya a ser que lo de quedarnos calvos se pueda revertir.

¿Dónde quedó la sabiduría de antaño?

El cuento de que viene el Lobo, las frases sabias como muerto el perro muerto la rabia o cuando veas las barbas de tu vecino mojar pon las tuyas a remojar….

¿Dónde queda todo eso?

¿Por qué lo hemos frivolizado todo?

¿Por qué contamos y nos encanta escuchar mentiras?

¿Por qué adoramos las sutiles medias verdades?

¿Por qué ya no podemos distinguir la verdad de la ficción?

Mejor dicho, ¿por qué si podemos hacerlo y estamos totalmente capacitados no queremos hacerlo?

Bien, antes de que se vaya de madre todo esto, hasta aquí mi introducción improvisada.

Como vivimos en un mundo individual que cada uno saque sus conclusiones.

Lo que quería mostrar hoy es la opinión de un supuesto experto que habla de que estaremos un año como poco en cuarentena.

Ni 15 días ni 30 + 10 de regalo.

365 majos días encerrados entre 4 paredes.

También puede que con prorroga a 18 o 24 meses.

Si me lo dices con certeza y de golpe, yo no lo aguanto.

¿Y tú?

Bueno, aunque sea así, no será tan grave digo yo.

El ser humano se acostumbra a todo.

Además, muchos ya vivimos así sin cuarentena ni pandemias. Enganchados a los aparatos radioactivos, mirando siempre hacia abajo y de casa al trabajo y con suerte del trabajo a casa.

Pero lo que cambia de nuestra conocida rutina a esta utópica situación, es la posibilidad de salir de ella.

Una posibilidad que cuando no aprieta la cosa, ni se nos ocurre preguntar por ella.

Muchos se refieren a esto como LIBERTAD.

Un poder que no utilizamos pero se hecha de menos si no está.

Yo lo reconozco, también soy conformista y creo que ya me conformo con tan solo poder diferenciar la realidad de la ficción.

¿Qué pastilla tomas tú NEO?

No te preocupes por la respuesta, hay tiempo para pensar.

 

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