Desde siempre me ha gustado viajar. No todo lo que quisiera, pero hacerlo me ha proporcionado una experiencia maravillosa en muchos sentidos y por eso está dentro de mis objetivos primordiales seguir haciéndolo.

Rusia es un país que nunca había entrado en mis prioridades como destino.

Seguro que por desconocimiento. Lo asociaba con mi pobre información a la Unión Soviética y lo imaginaba en un escenario de blanco y negro.

Por felices acontecimientos personales, el destino hizo que viajara a Moscú. He tenido el privilegio de hacerlo en invierno y también en verano. Del invierno que imaginaba duro y desolador, puedo decir como anécdota que pase hasta calor. Los hogares, restaurantes, centros comerciales, lugares culturales y en general, se encuentran tan preparados para hacer frente al frío que en su interior puedes ir descalzo por resumirlo de alguna manera. En el exterior, una vez adecuadamente abrigado, su organización permite caminar y pasear, aunque en sus calles exista gran cantidad de nieve.

En verano solo una palabra describe a la ciudad de Moscú: Maravilla.

Esos enormes parques llenos de flores y muy bien cuidados donde se honra y recuerda a sus héroes o su civismo generalizado, son detalles de los que se deberia aprender, tomar ejemplo y extender por el mundo entero.

Una vez visitada la Plaza Roja y trasladarme en metro (que merece la categoria de Museo), tuve la oportunidad de disfrutar de unas increíbles vistas desde la torre de comunicaciones Ostankinskaya, que seria imperdonable no visitar estando en Moscú. Son tantas las cosas que me entusiasmaron de esta ciudad, que comenzar a describirlas todas, seria no acabar nunca. 

Simplemente debo decir que me enamoró.

Pero si hubo algo que me sorprendió especialmente y merece mi reconocimiento personal, es su gastronomía. Y es que es el único país de los que he podido visitar que a pesar de ser tan diferente, he comido tan bien como en casa. ¡¡Ah!! Imperdonable seria también no probar su vodka y compartir con su gente sus tradiciones para beberlo. Y como dicen en sus brindis llamados “Tosts”… Yo grito… ¡Urraaaa!

Sin duda alguna, sé muy bien cual será mi próximo destino:
Rusia (Es muy grande y quiero conocerla bien.)

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