Antes de nada perdonar pero últimamente ando algo mal de tiempo y no encuentro el momento de escribir con la frecuencia que me gustaría. Aprovecho para invitar a quien quiera participar en este blog a que contacte con nosotros y nos envíe algún texto relacionado con Rusia. ¡Con mucho gusto lo publicaremos y gracias a todos los que ya estáis participando!

Normalmente la gente tiene la idea de que en Rusia pasan cosas raras y que los rusos son gente muy loca que lleva un estilo de vida fuera de lo normal o incluso de carácter extremo. Se suele pensar también que Rusia es un país peligroso y hay gente que realmente tiene miedo de venir aquí o como mínimo muchas dudas. Bien, pues como siempre os hablo por experiencia propia y aunque siempre digo lo mismo, mi vida en este país es de lo más normal, por no hablar de la seguridad que es muy elevada en una ciudad como Moscú.
Tan solo alguna vez puntual he visto  algo raro en las calles  o alguna persona comportándose de manera inusual. Por ejemplo una vez vi a unos chicos colgados de la  parte trasera de un autobús sin camiseta y con temperaturas negativas.. Aquí viven muchos millones de personas, porque algunos hagan el loco y se graben en vídeo no quiere decir que un país entero se comporte de esta manera. Os digo con seguridad que la mayoría de vídeos que veis en Youtube de gente rusa haciendo locuras son casos muy puntuales y un porcentaje mínimo de la población. Gente loca hay en todos sitios y sobretodo en las zonas más alejadas y remotas del mundo. Por lo general en Rusia es todo muy normal como en cualquier país civilizado.

Aunque el otro día algo inusual si me pasó… Mi primera tragicomedia rusa.

¡Ya tengo mi primera historieta para contarle a mis futuros nietos! Y me alegro de poder decir esto porque significa que estoy vivo para contarla. Y es que en un mismo día me podría haber ido al otro barrio, me podría haber peleado con alguien, me podrían haber pseudo-secuestrado e incluso podría haber perdido un trabajo. Y ahora es cuando estáis pensando.. LOL, ¿Qué pasó?.

1 de Setiembre. Vuelta al mundo laboral. Me llaman para preguntarme si estoy libre para un nuevo trabajo en una serie de televisión. Resumiendo, quedamos para hablar el día 2 de Setiembre sobre las 12.00. Tenía que ir  a la oficina en cuestión, algo lejos de mi casa, concretamente a 17 KM. Sí, en Moscú es lo que tiene. Vives en un sitio y trabajas o estudias donde Santa Claus perdió el trineo y los renos incluido Rudolf. Bueno, en este caso sería Died Moroz. Aquí lo de Santa Claus y otras fantasías Yankees no se llevan.

2 de Setiembre. El día no empieza mal pues pensaba que tenía que coger el tranvía, el metro y el trolebús en un trayecto de una hora y media pero me llamaron del taller de coches que mi coche averiado ya estaba arreglado.

¡Bien! El destino otra vez te está ayudando Ory, pensé. Nada más alejado de la realidad que estaba apunto de acontecer.

Me dirijo hacía la famosa autopista urbana que rodea Moscú, el Tercer Anillo.
Justo en un tramo de alta velocidad mi coche dice.. – Aquí me quedó.
Bomba de gasolina rota. El pedal del acelerador no responde. Me quedo parado en medio de la autopista. Apago el coche, lo enciendo, pruebo de arrancar de mil maneras y sin éxito. Luces de emergencia. Oigo ya algunos frenazos de coches que van a toda pastilla y se quieren empotrar conmigo. Más nervios. Un hombre se baja de su coche enfadado y me empieza a gritar que se podía haber estampado conmigo y que ponga los triángulos de emergencia. Le digo que no llevo ni un minuto parado y que estoy intentando arrancar el coche. Al principio pensaba que hasta se quería pelear conmigo. Frenazos y más frenazos, entiendo que la probabilidad de que alguien se estampe conmigo va aumentando con cada segundo que pasa. Hasta me da miedo salir del coche y me pongo a rebuscar los triángulos  en el maletero desde el interior. Con los nervios no encuentro nada y tras algunos frenazos más de coches entiendo que tengo que salir de allí ******* leches.  Cojo una caja de transportar el gato de color verde fluorescente para dejarla en medio de la carretera a modo de triángulo de emergencia. Cierro el coche y dejo la caja a unos metros. Me aparto de la carretera y contemplo el espectáculo algo masoquista de ver a mi coche indefenso ante una carrera de bólidos que van directos hacia él.

Os dejo unas fotos de mi coche averiado en medio del Tercer Anillo. En la primera podéis apreciar la caja de gato que dejé en lugar de los triángulos de emergencia. En la segunda foto podéis apreciar como la caja ya se encuentra debajo de mi coche debido a que fue golpeada por un coche. 

 

 Llamo a mi mujer sin casi oír nada por el ruido de los coches. Me ayuda llamar a la grúa y esta promete estar allí en unos 20 minutos.  Cerca hay una gasolinera y aprovecho para comprar rápido unos nuevos triángulos de emergencia. La caja del gato ya había volado por los aires. En Rusia la gente conduce muy rápido y estar parado en medio de la autopista es algo bastante peligroso. En fin, que me arriesgo a poner los triángulos de emergencia nuevos en medio de la autopista para que nadie se estrelle  y para que la policía no me pegue una multa. Hasta dos coches de policía pasaron y ni caso. Los triángulos duraron menos de dos minutos en el asfalto, enseguida los pisaron. Intento con la mano hacerle señales a los coches para que bajen la velocidad mientras espero la grúa. Llamo a lo de la entrevista de trabajo para decir que no podré ir. Eso ya no era muy importante, lo importante era no lastimarse y que nadie se chocara con el coche. Me llama el hombre de la grúa diciendo que en 10 minutos está allí. Perfecto. Por suerte mis suegros y mi mujer también estaban cerca y prometen venir a recogerme. Me voy relajando ya que todo está más o menos bajo control y …

¡GRACIAS A DIOS!, llega la grúa.

 

Subimos el coche y rápidamente salimos de allí. Me dirijo con el hombre de la grúa al Taller. Mis familiares llaman enseguida y me buscan para recojerme. Les digo que busquen la grúa unos metros más adelante y que me recojan. Le digo al hombre de la grúa que pare, que vaya solo al taller que a mi me vienen a recoger. Y…

Me dice que NO, que no se para y que vamos hacia el taller solos. – No es necesario que nadie te recoja, dice.

El gruísta era extranjero. Por su acento de Armenia o de un lugar parecido. Le repito que me baje que mis familiares están justo detrás y me recogen. Se sigue negando y me empieza a preguntar sobre si tengo dinero y cuanto llevo. Me pide de entrada unos 3500 rublos. Le digo -¿Qué? Nos han dicho que la grúa es gratis pues el coche acaba de salir del taller y lo han reparado mal…

En ese momento recibo una llamada de alguien bastante enfadado: -.Soy el de la grúa, en el sitio que me has dicho y no hay nadie….  ( Y algunas malas palabras de propina).

En ruso.. la expresión  #¡Oh… My God…!  es  #¡Oh Gospodi!. Entendí que no me había subido a la grúa que tocaba. Todo había coincidido y nunca podría haber imaginado (y con los nervios) de que podía llegar una grúa al lugar que no era la que habíamos pedido. Mis suegros y mi mujer nerviosos por la autopista no paraban de llamarme mientras también intentaban aclarar la situación. El hombre de la grúa oficial también estaba discutiendo con ellos porque el malentendido era de dimensiones colosales y nadie sabía que estaba pasando.

¡Por unos momentos pensaron que me estaban secuestrando!Mi mujer al no entender la historia que le estaba contando yo, me pide que le pase el teléfono al hombre de la grúa para hablar con él y averiguar donde me está llevando en realidad. Empieza una conversación de gritos y mal humor…

El hombre de la grúa cuelga el teléfono y me pregunta… ¿Con quién me has pasado? Le digo orgulloso, con mi mujer. Él responde: – ¿Tu mujer es un hombre?

Y yo ya me reí  porque sabia que esta historieta estaba apunto de concluir. En realidad quien le chillaba al gruísta no era mi mujer sino mi suegro que por cierto ya está retirado pero ha sido un cargo importante de la policía de Moscú. Al armenio ya se le notaba algo nervioso y seguía preguntándome  que quien le pagaría y que cuanto dinero tenía yo. 

-Lo siento no tengo dinero, si quieres cobrar, para el coche y ahora mi familiar lo soluciona todo.El armenio resignado al ver que yo no tenía dinero, paró la grúa en un lateral de la autopista. Mi suegro estaba al llegar  y os podéis imaginar la que se montó… Yo me monté en otro coche ¡Y al final hasta pude llegar a la reunión de trabajo!

¡Saludos a todos!

PD: No quiero pensar que habría pasado si en lugar de quedarme tirado en la autopista en verano y a pleno día hubiera sido en invierno a -20 grados bajo cero y de noche.  Ahora nos toca en pensar de cambiar de coche, pues llevar un coche viejo de 12 años en Moscú es muy mal negocio. 

 

¡No te lo pierdas!
¿OSOS en MOSCÚ?

 

La religión en Rusia

¿CÓMO ES LA RELIGIÓN EN RUSIA? Existen algunas imprecisiones sobre la práctica religiosa en Rusia, planteándose incluso equivocadamente en ocasiones

Leer más »