Seguro que alguna vez alguien te ha hecho la típica pregunta…

 ¿Qué te llevarías a una isla desierta? 

 Normalmente debemos elegir 1 objeto o varios de entre todo lo que tenemos, con el fin de valorar lo que es realmente importante, valioso o necesario para nosotros.

Los viajantes nos enfrentamos a este tipo de preguntas constantemente. Sea cuál sea el motivo de nuestro viaje, debemos elegir que llevaremos en nuestra maleta para tal cometido. Y debo decir que esta no es una empresa fácil.

Personalmente, y sobre todo en viajes vacacionales, a mi me gusta viajar con lo mínimo. Sobretodo si voy a volar en avión. No me gusta cargar con cosas innecesarias para no convertir mi desplazamiento en un sacrilegio. Y es que odio todo el intríngulis relacionado con aeropuertos, controles, esperas etc…

Lo ideal: Equipaje de mano, cuatro camisetas, un par de pantalones, ropa interior, calcetines, neceser, la cámara de fotos y…

 

– ¡Espera! Esta vez toca regresar a la patria, reencontrarse con la familia, amigos etc.. Tendré que llevarles algún detalle, algunos productos del país, souvenires. ¡Y me olvidaba por completo! ¡El viaje de vuelta! Seguro que mi madre y mis tíos me llenan la maleta de productos…

¡Con el equipaje de mano no basta! Y es que no solemos volar a una isla desierta. Detrás de cada viaje hay una razón, unas personas, hay una energía y unas necesidades. Desplazarse, es llevar algo consigo mismo, es compartir con los demás, recordar y trasladar de un sitio a otro un trozo de vida.
Nuestra maleta es la encargada de materializar físicamente toda esta magia personal en el viaje.

¡No te lo pierdas!
Ruso básico para viajar

¿Dime que maleta llevas y te diré a dónde vas? ¡O si la llevas llena de vino y jamón te diré de dónde vienes!


Y volvemos al intríngulis de los aeropuertos, controles, esperas…
Solo con pensar en toda esta puesta en escena ya se me quitan las ganas de ir a ningún lado.

Espero que en mi próximo viaje no se me rompa ninguno de los regalos, sobretodo ninguna botella y que las ruedas de mi maleta fluyan por el pavimento como un coche de alta gamma.
Tampoco es nada agradable cuando en la cinta de recogida te das cuenta que alguien ha manoseado a tu pequeña.

Una buena maleta nos hará la vida siempre mucho más fácil. Por eso siempre debemos elegir la que se adapta mejor a los motivos y circunstancias de nuestro traslado. Debemos prestar mucha atención en la calidad de los materiales, los refuerzos de la construcción, sus dimensiones exactas, sus opciones de cierre y seguridad, su comodidad de uso, organización interior, cremalleras y compartimentos…
 Y por descontado,  su diseño.

En este mundo hay una maleta para cada persona. 

La maleta es el reflejo y el alma de tu viaje y puede ayudarnos a convertirlo en  una experiencia inolvidable.

¡Elige tu maleta y disfruta de tus viajes! 


 


 

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