La carretera de los huesos de Stalin

¿Algunas vez has tenido la oportunidad de caminar sobre un montón de huesos humanos?

 

 

Aunque suene mórbido, eso es lo que hacen cientos de personas que transitan sobre la autopista de Kolimá en Rusia, una carretera que fue construida por los gulags durante la época de Stalin.

Mucha gente no sabe que en los años 30 del siglo pasado en la vasta y remotísima región de Kolimá, en plena Siberia, construyeron una de las carreteras más largas y terribles del mundo.

 

 

La autopista de Kolimá construida sobre cadáveres humanos

 

No se trata de una leyenda sin base, ciertamente la autopista de Kolimá fue construida con cientos, y posiblemente miles, de cadáveres humanos.

La construcción de dicha carretera se inició porque se necesitaba transportar los ricos recursos extraídos de esa zona, así como trasladar grandes contingentes militares hacia esta parte del país.

No tenía nada de extraño hasta ese momento que se construyera una carretera de esas dimensiones en esta parte de Rusia, pero el detalle estuvo en la manera como se proyectó construirla.

Como no era abundante la mano de obra en la zona que permitiera construir la carretera en poco tiempo, se decidió emplear la que se tenía disponible en ese momento: los gulag.

 

Trabajadores presos del gulag construyendo la carretera de Kolimá (wkipedia)

 

Los Gulag: Los cementerios estalinianos

 

Los Gulag eran los campos de trabajos forzados donde eran enviados cientos de prisioneros que se consideraban peligrosos para la estabilidad del régimen de Stalin.

Estos campos existieron desde 1930 hasta 1960 y se dice que fueron más de 14 millones de personas las que fueron confinadas a estas remotas cárceles.

No se tiene certeza de la cantidad de políticos, religiosos y delincuentes comunes que entraron en los gulag durante la época de Stalin, pero si de la cantidad de muertes que se produjeron en estas frías mazmorras.

Específicamente, la cifra de muertos en los gulag superó el millón de personas, pero antes de morir prestaron su último aliento para que la gente pudiera transitar por una larga carretera desde y hacia Siberia.

 

Un camión ZIS-6 de 1938 participando en la construcción (wikipedia)

 

Se comienza a construir la carretera de los huesos

 

En 1931 se creó Dalstríi, la organización estatal encargada de coordinar y dirigir los trabajos de construcción de la autopista de Kolimá.

Uno de los problemas que encontró esta organización fue encontrar mano de obra barata dispuesta a viajar hasta Siberia a trabajar, y no encontró mejor solución que utilizar los prisioneros del gulag de Sevvostlag.

Estos intelectuales, religiosos, políticos o simples delincuentes fueron destinados a construir una carretera de más de 6 mil kilómetros desde Kolimá hasta Moscú.

Específicamente, la carretera se iniciaría en Yakutsk, en la región de Sajá, adyacente a la zona ártica, así como de Magadán, capital de Kolimá.

Esta carreteras debía construirse en un tiempo breve porque por ella se transportarían materiales y soldados necesarios para reforzar las fronteras.

Para realizar esta construcción los prisioneros de Gulag disponían mayormente de palas y carretillas, y además debían soportar un frío terrible de muchos grados bajo cero.

Demás está decir que bajo tales condiciones fueron muchos los que murieron construyendo esta carretera. Los que morían eran inmediatamente reemplazados por nuevos prisioneros. De manera que siempre había mano de obra disponible y cientos de muertos que sepultar.

 

Mapa del trazado de la carretera de los huesos de Kolimá hasta Moscú. (wikipedia)

 

 

Una mano de obra barata de fácil reemplazo: el sueño de toda empresa

 

Se dice que el tramo de carretera más terrible que les tocó realizar a estos prisioneros de Gulag fue Jandiga, debido a que las condiciones de trabajo eran infrahumanas. Ser destinado a esta obra era prácticamente una sentencia de muerte.

Apenas iban llegando los residentes del gulag de Sevvostlag eran muchos los que morían, incluso antes de empezar a ayudar a levantar esta carretera que uniría a Siberia con Moscú para transportar el oro desde las minas.

Para Dalstríi, la organización estatal stalinista a cargo de esta carretera, no significaba mucho problema sustituir la inmensa cantidad de trabajadores forzados que morían.

De hecho, para ellos la gran cantidad de muertes era un problema menor porque a medida que pasaba el tiempo aumentaba la cantidad de opositores al régimen.

Visto así, el mayor problema que encontró Dalstríi para culminar la carretera que se le había encargado ya no era la mano de obra.

Pues, bien se resolvió el problema de conseguir una gran cantidad de trabajadores y sin tener que pagarles nada, se dieron cuenta que faltaba solucionar uno igualmente grave: la carencia de materiales de construcción en las frías estepas rusas.

A falta de piedra buenos son los huesos

Siberia es una región rica en materiales preciosos (oro, diamantes…) y madera, los cuales son muy valiosos pero ciertamente inútiles para ser utilizados como materiales de construcción de una carretera.

En las estepas siberianas, contrariamente, son escasas las grandes rocas y la grava, elementos que son utilizados como soporte en las obras de construcción.

De allí que observando la gran cantidad de prisioneros que morían diariamente de hambre, frío o cualquier enfermedad en la misma carretera que estaban construyendo, a Eduard Petróvich Berzin, jefe de Dalstríi, se le ocurrió la “genial” idea de que los cadáveres sirvieran de relleno.

Los esqueléticos cuerpos de los prisioneros si bien no eran suficientemente aptos para llevar a cabo muchas horas de trabajo forzado, si eran lo suficientemente duros (especialmente debido al frío) para sustituir la piedra de soporte de la carretera.

Evidencia de la fortaleza de la estructura ósea humana en algunos casos es el hecho de que esta autopista de Kolimá aún existe y requiere de poco mantenimiento.

No se tiene conocimiento exacto cuantos cadáveres fueron utilizados con estos fines en la construcción de esta carretera, pero ha sido suficiente para que fuera bautizada como la carretera de los huesos.

En la actualidad esta vía es testimonio de lo cruel que pueden ser algunos gobiernos cuando se trata de lograr ciertos propósitos, pero también rinde tributo al inmenso esfuerzo y sacrificio que ha puesto el pueblo de Rusia en llevar la civilización hasta el último confín del inmenso territorio ruso.

 

 

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