¡Mi vida a cambiado, acabo de regresar de Rusia!

¿Por que digo esto? Bueno, un viaje a un país cuya cultura es diferente a la nuestra siempre tiene un impacto en nuestras vidas, pero en mi caso es aún mayor, pues el motivo de mi viaje no ha sido el de turistear, sino el de encontrarme con mi chica, un hermosa Rusita que para efectos de este blog llamaré, según su propia voluntad, Elizaveta…o simplemente Liza (Soy una persona que cuida su privacidad de forma obsesiva por lo que los nombres y algunos lugares de este relato se han cambiado para proteger dicha privacidad tanto mía como de la culpable de mi felicidad y de otras personas implicadas en el entuerto, mas no así los hechos que se apegan a la realidad de forma fidedigna), pero creo que será mejor empezar por el principio de esta historia que a continuación relato a petición de Ory, a quien de todo corazón, agradezco su inapreciable ayuda,

 El Primer Paso

Sin entrar en detalles, debo decir que hace algún tiempo decidí hacer algo por mi vida sentimental que atravesaba un impasse insufrible y después de una charla con un gran amigo que tenía un buen rato de no ver, y al que llamaré Romualdo, me dijo que estaba muy entusiasmado con la posibilidad de ir a ver a su novia Rusa. Yo me le quedé mirando un momento antes de emitir sonido alguno, porque las formas sociales me impidieron soltar una carcajada al tiempo de aprovecharme de mi amigo y hacerle bullying hasta el cansancio. Me explicó que en un sitio de citas en línea había conocido a esta chica y que ya llevaba varios meses de chatear con ella y que ya era hora de ir a verla, pues el creía que sus años de soltero empedernido, a la Casanova, habían llegado a su fin. Sacó su móvil y me enseñó fotografías de la víctima y realmente estaba muy guapa, aunque para mis adentros yo aseguraba que Romualdo se había robado unas fotos de una chica linda de Internet para presumirnos sus andanzas amorosas, que según el sostiene, son numerosas. La verdad es que yo no le he conocido a ninguna novia que no sea por fotografía por lo que aún abrigo mis dudas si son reales o no. Pasamos la velada charlando y después de algunas copas de vino y una buena cena, le deseé la mejor de las suertes en su empresa amorosa y me fui a casa divertido con la idea. Según yo mi amigo estaba mas loco que una cabra o nos estaba jugando una broma a todos sus amigos, por lo que lo dejé por la paz y me dediqué a mis asuntos.  Sin embargo y sin saberlo yo, algo crecía dentro de mi, el Gusanillo Eslavo había sido inoculado en mi mente, y me descubrí pensando en la idea mas de una vez en las siguientes semanas, así que decidí que nada perdía con intentarlo.

Ya una vez resuelto mi debate interno de buscar a mi chica en un sito de citas por Internet, me senté frente a mi flamante móvil y me puse a investigar un poco sobre el tema. Hasta ese día siempre había pensado que el conocer personas por Internet era algo un tanto frívolo y mas si se trataba de la búsqueda del amor, las pocas referencias que tenía al respecto habían sido un rotundo fracaso o una respuesta a las calenturas eróticas de las personas que me lo contaron y muy probablemente mas que exageradas.

Pero bueno, ahí estaba yo con la mentalidad abierta, un gran horizonte virtual y un montón de esperanzas de cambiar mi vida por algo mas acorde a mi forma de ser.

Cuando pensé en ingresar al mundo la citas en línea, primero pensé que a diferencia de Romualdo, yo debía hacerlo localmente, seguía pensando en que mi querido amigo estaba como mal operado del cerebro al buscar al otro lado del mundo a la mujer amada, pero después de mucho pensarlo y navegar por interminables sitios de citas tanto nacionales como internacionales no me apetecía inscribirme en ninguno, y al ver a varias artistas y modelos de Europa del Este y sobre todo habiendo leído un poco mas acerca de la mujer Eslava me dije a mi mismo: “¿Mimismo, quieres cambiar realmente tu vida? Hazlo en forma radical ¿Si Romualdo no miente y pudo ganarse a su linda novia Rusa y eso que está bien feo y no tiene ni tu carisma y simpatía, por no decir galanura y buena estampa, por que tu no has de poder?  Así que me puse a investigar en Internet de lleno acerca de los sitios de citas Rusos.

¡Quedé horrorizado!  A decir de las primeras 3 paginas que Google arrojó, todo parecía apuntar al fraude y la estafa, por lo que tomé mi teléfono y me cité con Romualdo para saber un poco mas del asunto, todo con discreción pues no quería levantar sospechas que yo ya estaba infectado por el Gusanillo Eslavo.

Romualdo me tranquilizó un poco y me dijo, no sin recelar de el por que de mis preguntas, que el no había pasado por nada parecido a una estafa, pero desde mi punto de vista el aún no había viajado a ver a su chica, así que no era el 100% confiable ya que siempre podría llegar a Rusia y encontrarse con que su chica tenía 50 novios virtuales mas 3 locales y un chulo, pero el insistía que todo iba bien. Parecía ser sincero.

Ya mas calmado, regresé a mi proyecto amoroso y me puse a buscar sitios de citas Rusos, Ucranianos y afines, desconfíe de todos aquellos que me querían cobrar antes de mostrarme un poco acerca de sus servicios, así como de todos aquellos en el que las fotos de sus miembros femeninos parecían sacadas de un catálogo de modelos y localicé un sitio gratuito que me pareció bueno para empezar…y no pasó nada. El sito era aburrido y difícil de usar, así que busque otro, y otro, y otro hasta que finalmente dí con fdating y su hermanito Russia-Dating . No puedo decir que sean lo mejor, que seguramente los hay, pero a mi me funcionó su plataforma.

Contacté con muchas chicas, algunas reales y otras ficticias, las que seguramente no eran chicas Eslavas bonitas, sino mas bien un Gordo barbón Ruso y sin bañarse, que riéndose de mis devaneos para conquistar al pimpollo con el que supuestamente yo chateaba, el se frotaba las manos con codicia queriendo darle un mordisco a mi dinero.  Diferenciar una estafa de un perfil real a veces puede ser un tanto difícil, aunque a veces es muy claro pues el estafador es incompetente o impaciente, pero con el tiempo se gana experiencia y se decantan las personas reales y desechan las manzanas podridas…y barbonas.

Soy usuario experimentado y de poder, así que se usar bien las herramientas de cómputo y las que el Internet nos pone a la mano, por lo que usando el buscador de imágenes de Google y Yandex encontré a muchas chicas cuyas fotos eran robadas de sus perfiles en VK o Instagram para luego hacer perfiles falsos buscando incautos. Algunos barbones panzones son mas descarados que otros y piden dinero al segundo mensaje, pero otros tejen su red con mas maestría. También hay chicas estafadoras, chicas que si publican sus propias fotos pero que solo buscan tu bolsillo. Es cuestión de paciencia y tiempo y aunque a mi nunca me sacaron ni un centavo, a veces te puede pasar que caigas en la trampa. ¿Mi recomendación? Nunca mandes dinero, busca sitios de citas online que no te cobren por contactar a las chicas en cada mensaje, o si prefieres ir a la segura hay  sitios de paga que tienen muy buena reputación y que filtran a las chicas verdaderas de los barbones gordos. También hay sitios que hacen búsquedas para descubrir estafas, los hay gratuitos y los hay de paga. El sentido común aplica aquí. También recomiendo tengas un buena protección para tu navegación en línea y que instales plug-ins en tu navegador como el WOT que te dirá si el sitio al que estas entrando tiene buena o mala reputación. Yo decidí irme por la libre y gratuito, soy de la vieja escuela y desconfío de los pagos online.

No se cual sea la historia de otros pero la mía estuvo llena de horas y horas invertidas  en mi búsqueda, tuve buenas charlas y afinidades con varias mujeres reales pero tardé un buen tiempo en encontrar a la chica de mi vida (si mi estimado lector, este es un esfuerzo de “horas glúteo” y hasta es probable que te queden con forma de aspirina. Es una tarea tediosa y de paciencia, y si caíste en una trampa, tampoco te azotes, si fuiste lo suficientemente prudente es probable que tu perdida económica no sea dañina para tu economía y tómalo como parte de tu inversión en tu vida amorosa, quien no arriesga no gana) .

Debo aclarar aquí que no hablo Ruso, pero a menos que en el perfil de la chica en cuestión dijera expresamente que ella hablaba Inglés, siempre tuve la galantería, como no, de traducir mis mensajes al Ruso. Supongo que todos ya saben de Google Traductor y Bing Translator. Úsenlo si no saben Ruso y siempre revisen dos o tres veces con los dos traductores sus mensajes. Al principio habrá muchos errores, pero con  el tiempo y con un poco de malicia empiezas a darte cuenta cuando hay un error de traducción aún y cuando no sea tan evidente. Entrenen a su traductor en linea. Los traductores lo hacen mejor si se usa el Inglés en lugar del Español (Súper comprobado) así que si hablas Inglés y no Ruso, Ucraniano, Rumano o Polaco  y todos los otros idiomas que no conoces, úsalo como lenguaje puente para traducir tus mensajes. Skype tiene una función de traducción simultánea, pero cuando a mi me llegó por invitación para su beta test el Ruso no estaba aún disponible así que nunca lo usé.

 En fin, esa fue mi primera fase, pero volviendo a la “Love Story” de película, un día y tras mucho buscar y buscar que me encuentro con un par de ojos azules que me dejaron aturdido, fue como un rayo que me atravesaba de cabeza a pies, vaya hasta los cal…cetines se me enrollaron como yoyo! Así que rápidamente le escribí y… nada. Sin respuesta. Yo que no me rajo a la primera volví a insistir y obtuve una sonrisa, pero nada de palabras, solo emojis. La chica era muy joven para mi, pero yo no dejaba de pensar en esos ojos que a mi parecer me veían solo a mi y me volvían loco. Así que yo insistía, buscándole el humor que se pudiese traducir fielmente, buscando hacer reír a esa hermosa niña que tanto me giraba dentro de la cabeza.  Finalmente un día ella me escribió. ¡Quede encantado! Palabras y no emojis; ya iba de gane. Me decía que no hablaba Inglés y mucho menos Español y que veía difícil que la relación prosperara, pero que se reía de las tonterías que yo le escribía. Yo, como buen Mexicano no me di por vencido y seguí escribiendo, buscando la forma de encantar a esa chica que me quitaba el sueño, en sentido figurado y físico pues hay la friolera de 9 husos horarios en medio de los dos. No me mal interpreten, no buscaba yo una mujer tan joven, pero también es cierto que la edad contaba. Yo busco procrear hijos que no he tenido la fortuna de tener y pues la naturaleza no perdona, una mujer de mi edad no me daría hijos, pero esta chica era mas joven de lo que yo habría pensado pues apenas rebasaba los 25 y yo le doblaba la edad, así que estaba de pensarse el asunto. Para a todos aquellos que piensen que una relación así es interesada les digo que no siempre una pareja de hombre-mujer con una gran diferencia de edad donde él es un hombre maduro y ella una mujer mucho mas joven está basada en la vanidad y la lujuria del primero, ni en el interés económico por parte de la chica, yo no busqué una mujer joven por esa causa y como soy todo menos rico, es claro que ella no me busca por mi dinero. Así que sean indulgentes con los enamorados y deséenles siempre buena suerte.

Ya entonces me deshice de prejuicios y continué charlando con ella.  Y bueno, yo quería saber si hablaba con una chica real o un barbón gordo y maloliente, así que le pedí me diera una prueba de que ella era real. (Debo aclarar que esto puede ser agresivo para algunas chicas y hay quien se enoja, pero ya a estas alturas yo ya estaba harto de tanto intento de ser saqueado, pues llegó a ser un porcentaje de mayor al 30% de estafadores en línea. Las estadísticas no mienten, y hay muchos mas Occidentales queriendo a un Eslava que Eslavas queriendo marido Occidental, y no es cierto que todos los hombres de por aquellas latitudes son uno ebrios empedernidos y mal vestidos, pero si lo haces bien, no tendrás problemas.) Elizaveta aunque un poco frikeada, accedió. A partir de ahí yo supe que ya iba por muy buen camino: ¡El Guapo y Carismático lo había logrado! Ya cantaba yo “Esta es chica es mía, casi solo mía…”

 El Chateo

Nuestra relación online fue mas larga de lo deseado, pero claramente fue creciendo y creciendo, y debido a las circunstancias de ambos en que muchas veces el video chat no fue posible, debido al trabajo y las diferencias de horario, tuvimos que crear un lazo a través de mensajes de texto, correos y chats llenos de fotografías y video mensajes. Esto ayudó mucho a conocernos mas a fondo, por que los textos dejan historia que puede ser releída, reinterpretada, y revisar posibles malos entendidos, aprendimos a leernos entre líneas, a encontrar a la verdadera persona detrás de la pantalla.

Un día y de lo mas natural la frase “YA lyublyu tebya” flotó en el ambiente, fui yo quien la expresó…y después de unos momentos interminables para mi recibí un “YA tozhe lyublyu”  (niños, si no entendieron las palabras en Ruso…es tiempo de usar el traductor, ¡Aplíquense!) Para que les cuento como me sentí en ese momento….o ¿Tienen un mes disponible para que se los describa?

En fin, por cuestiones de trabajo yo no podía viajar y era claro que Elizaveta no vendría a mi, así lo expresó ella claramente. Supuse que su miedo a caer en una trampa era tan real como el mío. Si nosotros tenemos el temor a ser embaucados económicamente, las chicas en sitios de citas en línea tienen miedo a ser esclavizadas al ser atrapadas y explotadas en una red de prostitución.  Así que prometí ir  a verla….y aquí empezó mi tormento. Me explico.

Yo vivo mi tiempo dividido entre mi país y las Islas de Cabo Verde (nuevamente recuerdo que los nombres y lugares han sido cambiados para proteger la privacidad de las personas involucradas) y trabajo en mi propia empresa, pequeñita pero que a veces logra proyectos de buena envergadura, así que yo estaba hasta el copete de trabajo y sin poder viajar, y Liza empezó a presionar, no sin justa razón y yo trataba de buscar una solución conciliatoria, pero no había de otra. Un viaje a Rusia estaba en mi futuro.

Como alguna vez le dije a Ory, el Blogger dueño de este sitio, me considero un viajero experimentado, pero viajar a Rusia me imponía un cierto temor. Nada como recibir toda una vida de adoctrinamiento Hollywoodesco  acerca de lo malvados que son los Rusos y sus autoridades. Temores de enfrentare a la “justicia injusta” Rusa por “pecata minuta”, o ser detenido por policías secretas y exfuncionarios de la KGB que estarían tras de mi y me atraparían por quítame estas pulgas o por haberme involucrado por ingenuo y tonto con la mafia Rusa y/o gamberros callejeros y una vida de trabajos forzados en un Gulag Siberiano bajo tormentas de nieve me perseguían en sueños.  Además la cuestión del idioma me parecía un reto intimidante. Lo he dicho y lo vuelvo a repetir, yo no se en que estaba pensando Cirilo cuando creó el Alfabeto Ruso por allá de principios de la Edad Media,  por que nos deja con un ojo cuadrado y otro al revés. De no ser por que era monje yo diría que lo que buscaba era que su esposa, que de seguro no hubiese sido Eslava, no entendiera ni jota de lo que se escribía con sus secuaces de parranda. Tan fácil que era usar la gramática y alfabetos que todo cristiano que se respetara se preciaba de usar. ¡Ah pero no, tenía que hacerme la vida difícil a mi! ¡Insensato!

Yo sabía que podría viajar en un Tour sin problemas por Rusia, pues amigos ya lo han hecho, pero mi amada Liza quería que yo fuera a su ciudad. Una pequeña población del Cáucaso y lejos de todo circuito turístico ofrecidos tanto en México como en las Islas de Cabo Verde. La cosa se complicaba

Romualdo, para ese entonces ya se había reunido con su chica, se encontraron brevemente en su país y luego viajaron juntos por el Mediterráneo, pero ese no era mi caso. Liza no viajaría conmigo en el corto plazo hasta que yo no probara ser un hombre de bien.

Nuevamente me puse a investigar como hacer mi viaje posible. Primer obstáculo: La carta invitación. Ese documento que formaliza y protocoliza el que uno va a Rusia por una razón honorable y no como un canalla busca pleitos o con fines mas obscuros cuyas atrocidades las han vivido París y se han frustrado Berlín. Para las principales ciudades Rusas, no tenía problema alguno, pues el hotel la podría elaborar, pero no en el caso del pueblito donde vive mi chica. Le pedí a ella que hiciera una investigación para que el hotel donde me quedaría yo me la extendiera. Punto muerto, los hoteles de la zona no suelen recibir viajeros de zonas fuera del área de influencia soviéticas, y al parecer ese requisito no lo necesitan cumplir por lo tanto no la conseguí por ese medio. Luego ella busco extenderla personalmente, pero los requisitos solicitados por sus autoridades no le permitieron hacerlo, ya que tenía que demostrar que podía patrocinarme económicamente. Siendo ella aún estudiante universitaria y trabajando medio tiempo para pagar sus estudios eso no era posible. En su casa, su mamá sabía de mi existencia, no así su padre y ella no quería revelar mi existencia hasta que no probara que era una relación seria, y así evitar sermones o bullying por parte de su familia y amigos, por lo que que la ayuda del padre también estaba fuera de discusión. Buscamos en las agencias de viajes locales y nunca obtuvimos respuesta. Luego estaba el que yo debía especificar el motivo de mi visita y tener todo mi itinerario cubierto con hotel y vuelos etc. La cosa se hacía mas compleja y ella se desesperaba…yo aún mas y mi Elizaveta no me lo creía. Me parecía, por todo lo que leía en Internet y lo que me decían en la agencia de viajes, que ir a Rusia por mi cuenta era una locura, que yo no podría viajar a donde quisiera pues debía tener mi itinerario cubierto “de pe a pa”, y ay de mi si no cumplía yo con el itinerario. Ya me sentía yo en película de espías en le época de la guerra fría de los 60’s y 70’s. Y ninguna agencia de las Islas de Cabo Verde me resolvía el problema, pues todo se hace según su manual de operaciones y todo lo que se salga del cuadrito es impensable.

He leído ya muy tarde el Blog de Ory, que me habría ahorrado muchos dolores de cabeza pero hay es de notar que dice que los tramites para los Latinoamericanos son mas sencillos y que alguno no necesitan Visa, bueno, pues mi suerte me tocó a que a los Mexicanos si se la piden, así que si eres compa, debes de tener esto en cuenta. Esta fue otra piedrita mas en el camino por que al  encontrarme fuera de mi país, el trámite de mi visado se hacía mas lento y difícil ya que debía iniciarlo en la Embajada Rusa mas cercana, unos 2,600 Km. de distancia de mi segundo hogar para que después, ellos enviaran mi solicitud a mi país natal, otros 4,100 Km., procesar la Visa y mandarla de regreso. Ah, pero yo quería una chica Rusa y ya estaba enamorado de una.

Confirmado: Yo vivo fuera del cuadrito en la forma burocrática, por lo tanto soy bicho raro y siempre he de remar contra corriente.

Eventualmente el temperamento Ruso salió a relucir…ni que decir del Azteca, resultado: Trifulcas continuas y bueno, que la niña se carga su genio.  Yo veía que mi sueño se esfumaba…mi chica se me escapaba. Finalmente y gracias a todo mi poder de convencimiento llegamos a un acuerdo en el que Liza me esperaría un poco mas, pero yo sabía que ella no estaba convencida y que creía que yo no cumpliría mi parte del trato.

Mi trabajo aminoró su carga pero después de mucho tiempo de estar viviendo en otro país las cosas se salían de control en mi tierra, ya que siempre trato de no estar mas de 4 meses fuera de cada lugar, de otra forma cualquier asunto que tenga el potencial de convertirse en un problema se convertirá en un gran problema.  El caso es que ahora ya llevaba mas de un año y debía atender asuntos de familia, bancarios y fiscales, así que organicé mi viaje de regreso a mi país, prometiendo a mi amada Elizaveta a embarcarme en un avión con destino a Rusia tan pronto pusiera un poco de orden en casa, pero yo aún no sabía como hacerlo.

 Punto de inflexión

Ya en mi país  y después de dos meses y una vez medio enderezado el barco en casa, revisé todo lo que había aprendido en el camino para llegar a Rusia…y mandé todo a lo aprendido a la basura. Me lancé a una agencia de viajes Mexica, donde también les sacudí el esquema, pero que siendo mas flexibles que sus contrapartes “Cabo Verdosos”, no se amilanaron y le entraron al reto. Ellos me ayudaron con lo mas importante, la obtención de mi visa. Ellos gestionaron la carta invitación, mis pasajes México-Moscú dentro de su sistema y ya que el aeropuerto local a la ciudad donde vive mi chica, ni ningún aeropuerto cercano aparecían en su sistema,  vía Internet se compró el boleto de Moscú al aeropuerto mas cercano a mi destino final o sea que tuve que agregarle hora y media mas por tierra a la ya de por si larga trayectoria, para reunirme con Liza, algo que se me hizo totalmente innecesario pero no había otra alternativa. Por alguna ignota razón alguien en la industria del transporte y hotelera decidió que los destinos debían de manejarse por mercados locales o cercanos y que era buena idea entonces no ofrecerlos a otros posibles mercados ya que nunca nadie se podría interesar en ir por ninguna razón a ciudades no ofrecidas en los paquetes turísticos ni de negocios. Pero divago, así que volvamos a el hilo principal de este relato.

La visa la solicité urgente: Me costó urgente. Lo único bueno es que tardó solo 5 días incluida la carta invitación para poder iniciar m trámite. Obtuve mis boletos de avión, hice mis maletas y le notifiqué a Elizaveta que iba en camino así como mi fecha de arribo, pero le preguntaba que cuál camión tomar y donde, ya que tampoco esa información fue fácil de conseguir. Se me dijo, es muy fácil, sales del aeropuerto, te vas a la terminal de camiones y ahí compras tu boleto…Y yo me dije: ¿En serio? ¿Por qué no lo pensé antes? Claro que lo que realmente pensaba era…¡¡¡CIRILO!!!! ¡Por que demonios te inventaste ese alfabeto! Yo sabía que en los aeropuertos no tendría mucho problema en encontrar mi sala y puerta de salida…pero ya en la calle ¿Cómo le iba yo a hacer? Hablo 3 idiomas y entiendo otros dos, he vivido en 4 países y he viajado bastante…pero el Ruso me imponía respeto y sabía que no le podría decir al taxista “Ya lyublyu tebya” sin recibir un buen sopapo y ser bajado del auto a patadas por lanzado y que necesitaría bastante mas vocabulario.  Tarde ya para lamentarse, así que recordé vagamente a Romualdo y me pregunté que cómo le habría hecho…y fue entonces cuando me enteré de toda su “odisea”, ya que al reunirme con el nuevamente para mas asesoría me platicó que su chica, que hablaba un perfecto Español,  lo recibió en el Aeropuerto en Rusia donde estuvo solo 3 días y de ahí se fueron alegremente a Grecia. Como ven ¡Una caso “igualito” al mío! (sarcasmo) Pero dentro de toda la cháchara que me dijo, me comentó que el usó su móvil para traducir algunas cosas…y entonces ¡La luz se hizo! Ya tenía la solución.

Salí de México a media noche ya bien entrado el Otoño y tras 2 días de viaje de un tirón, con horas muertas interminables en aeropuertos y tres escalas,  ya estaba cerca de mi chica. Ya para ese entonces ella ya había despepitado en la familia que yo iba a su encuentro, el padre perdió el poco pelo que le queda de la impresión de saber que su hija estaba liada con un extranjero. ¡Un tipo que su hija conoció por Internet y que ahora estaba por llegar a visitarla desde México! Ya una vez recuperado el aliento, hizo algunas llamadas y convenció a un amigo para que llevara a mi amor al aeropuerto y recogerme para que no hiciera yo el viaje en camión. ¡Que alivio! Ya no tendría yo que declararle mi amor a ningún  taxista.

Al llegar a Moscú, el cónsul me miró con cara muy seria y me pidió mis documentos, llenó varias formas, mismas que selló y puso en su respectivo montón, inspeccionó mi visa con lupa (literalmente) y llenó otra forma que me pidió firmar y me entregó un a copia: Mi forma migratoria que juré no perder como siempre lo hago a donde vaya…el espectro del Gulag me venía a la mente. Finalmente me dio otra revisada completa y me dejó pasar….¡Ya estaba yo en suelo Ruso! No me pidieron que pasara aduana ni nada, así que corrí a la sala de vuelos locales para tomar mi siguiente avión.

Después de viajar algo así como 13,251.02 Km., bajé del avión en medio del Cáucaso,  con peor aspecto que un extra salido de The Walking Dead temporada 6, aún después de un “baño de lavabo” y cambio de ropa en Moscú para no llegar oliendo a chivo muerto. Y entonces la ví, ahí paradita con su abrigo rojo con gris y capucha azul, sus leggings negros y unos zapatos tenis muy coloridos de un rosa intenso.

Su sonrisa y unos ligeros y casi imperceptibles brinquitos me quitaron el cansancio mortal. Quisiera decir que corrimos el uno al otro y nos abrazamos con pasión, pero eso no fue lo que ocurrió. Yo simplemente caminé hacia ella despacio pues la piernas no se movían tan rápido como yo quería y me sentía como en escena de Matrix en time-lapse. Cuando finalmente llegué junto a ella, le tome su linda carita, me perdí en sus hermosos ojos azules y la besé en los labios.

Nos abrazamos un momento con intensidad y ella me dijo que hablaría por teléfono para que nos recogiera el amigo con el que me había ido a recoger en su auto.

82 Km. después, abortada la idea de escribir en el teléfono para comunicarme con el amigo que no hablaba casi Inglés y que manejaba como un poseído, zarandeado por las constantes curvas y haber paseado en mi asiento como una canica sobre una charola, ya estaba yo muy mareado…y verde: El Zombi perfecto. Me sentía fatal y mas después de comer un hot dog por cortesía pero no por gusto y con miedo a vomitarlo en el asiento trasero del auto de tan amable señor, finalmente llegamos al hotelito que mi chica me consiguió. Lo primero que hice fue buscar un vaso con agua y tomar un Alca-Zeltzer para apaciguar mis ganas de devolver todo lo ingerido en la última hora.  

Si creen que una vez llegados ahí todo fue muy romántico, déjenme decirles que eso solo pasa en las películas y en la novelas de Corín Tellado, Taylor Cadwell o mas recientemente y con un tono mas oscuro y látigo en mano, E.L. James. La verdad es que después de un viaje tan largo, 9 husos horarios y la “comida gourmet” de los aeropuertos y de la sección de pordioseros en el avión, yo lo que necesitaba era una urgente visita al trono, así que hice un gracioso mutis por la derecha y desaparecí tras la puerta del baño, esperando que mis entrañas no retumbaran allende los confines del retrete. Por suerte o por delicadeza, Elizaveta abandonó la habitación y me dejó explayarme a mis anchas…acto seguido me bañe y me puse mas presentable, tan presentable como puede estar uno usando la ropa que ha venido apretujada en la maleta por varios días. Me veía tan arrugado como recién salido de una botella, pero ni ánimos de planchar…mas que la oreja.

Elizaveta entró a la habitación y el sol salió para mi. Volvía a la vida…y entonces si, el romance por fin apareció. (Censurado)

 Mi estancia en Rusia

Esa noche dormí a medias, mi reloj interno me despertó a media noche, y solo después de varias horas en vela pude conciliar el sueño. Nada nuevo en mi ya que al parecer yo solo necesito dormir cuatro horas al día, cinco a lo mas para estar descansado, o eso es lo que me dijo mi doctor, aunque mi cuerpo a veces dice otra cosa y se queja de la forma habitual: Bostezos todo el día.

Elizaveta me paseo por su ciudad y a veces nos la pasábamos encerrados en el hotel. A veces caminábamos por a playa y otras por el centro de la ciudad.  Un día fuimos al centro donde en un café comí mi primer platillo Ruso, un especie de cerdo con papas muy sabroso. Liza le dijo a la mesera de donde venía yo y, al poco rato uno por uno todo el staff salió a mirar de reojo a ese extraño ser venido de otro mundo. La verdad es que pocas personas mostraron disgusto por la diferencia de edad entre ella y yo, y solo en un par de ocasiones reparé en la mirada condenatoria de alguna mujer de edad madura, pero la mayor parte de las veces obtuvimos miradas divertidas o hasta de complicidad, lo cual me dice que non solo los Franceses son “cool” a la hora de observar el amor. El hotel está en una zona colindante con el bosque y solo de noche impone el escuchar a los chacales ladrar y aullar casi bajo la ventana. Una tarde fuimos a la cima de las montañas donde la densa neblina en el bosque ya con árboles desnudos de hojas me hacía pensar que en cualquier momento Baba Yaga, la bruja Rusa se nos aparecería en el solitario sendero.

Fue casi un mes maravilloso, un poco frío pero no intolerable, un poco de lluvia que a veces nos mojó bastante, pero para mi nada de eso importaba, yo estaba con mi amada y eso era lo importante.  Por las noches era delicioso sentir su calor junto a mi cuerpo, mientras veíamos un poco de televisión antes de dormir. Ella de manera estoica aguantó mis ronquidos mas estentóreos, empujándome suavemente para que me acomodara y acallara semejante ruido, ella por su parte aunque muy suave tampoco cantaba mal las rancheras, sin importar que ahora ella niegue a capa y espada, pues también ronca. Sus continuos giros y piruetas estando dormida me dejaron fuera de combate mas de una vez al recibir patadas en las espinillas y codazos y manotazos en la cara, y a veces también me robaba las sábanas. Ella es tan linda. ¡LA AMO!  No los aburriré con nuestros encuentros amorosos, solo diré que Elizaveta, mi Ángel Eslavo se me entregó y me llevó al Cielo.

Como tampoco habla mi Idioma, Elizaveta y yo hablamos en un champurrado de Spanglish con Ruso y Francés, aderezado con señas y San Google Traductor junto con alguno que otro garabato. Es muy divertido. Realmente no tuvimos problema alguno para comunicarnos y por lo demás de mi estancia e interacción con otras personas fue sin contratiempos y debo decir que en cuanto comercio entré a pedir algo, aunque casi nadie hablaba inglés, todos hicieron un buen esfuerzo por entenderme y ayudados por el traductor en el móvil, la cosa fue muy tranquila, y claro, yo sabía que en caso de algún problema, Liza me sacaría del embrollo.

Compré una tarjeta sim local para poder usar mi teléfono sin dejar la fortuna familiar empeñada para poder pagar mi roaming. Cometí el error de pedir Internet, sin aclarar que también quería teléfono, así que solo me dieron Internet. Barato por los 9 gb de datos incluidos y sin plan forzoso. Dicen que es 4G, pero noté que restringen constantemente el ancho de banda por lo que a cada rato se hacía la comunicación lenta y a veces se interrumpía, pero bueno, sirvió para su propósito.

El transporte nunca fue un problema, Liza solía llamar por teléfono y mágicamente al cabo de unos minutos aparecía un auto que nos llevaba a nuestros destinos, yo le bromeaba a mi niña que ese era el Uber Ruso, lo que a veces le sacaba una sonrisa…después de haberle explicado que era Uber.  En otras ocasiones tomábamos el transporte público. La verdad no me animé a rentar un auto y dado lo pequeño del pueblo en el que vive, realmente no lo necesitamos.

La zona es muy turística en verano, pero el resto del año al parecer todo lleva un ritmo muy lento. Hay poca gente y mas si comparo con las multitudes de mi ciudad. no es lo mismo 80,000 habitantes que 42 millones incluida el área conurbana y a población flotante. Me pareció muy seguro y muy ordenado y aunque los conductores manejan muy deprisa, son cordiales con los peatones. En los autobuses  constantemente ví que los caballeros le cedían el asiento a las mujeres, algo que por desgracia en mi tierra se ha perdido. También me llamó muchísimo la atención el ver niños de 6 o 7 años solos usando el transporte público, lo cual habla de la seguridad que se vive en esa zona. Hay muchos contrastes económicos conviviendo en armonía, o al menos eso aparenta y no noté nada que me hiciera pensar lo contrario.

Las ciudades que visité me parecieron muy limpias aunque si se siente la crisis económica, puedo decir que conocí la verdadera Rusia.

Fue cuando cayó la bomba. Alguien me dijo que yo debía de haberme registrado y notificado en donde me encontraba a mas tardar a tres días de haber llegado, pero para ese entonces yo ya llevaba cerca de 15 días sin haberle a dicho a nadie que no fuera mi familia en donde estaba….Gulag…Siberia…Nieve…GULP!

Era fin de semana y trate de comunicarme con la agencia de viaje ¡Nadie me había dicho nada de esto! ¿Qué tan grave sería mi falta?¿Me echarían de Rusia? ¿Pagaría una onerosa multa? ¡Gulag…Siberia…Nieve!

Mandé mensajes frenéticos, correos electrónicos y llamadas sin suerte, la diferencia de horarios no ayudaba.

Me puse a indagar en Internet y por Gracia Divina llegue a este blog, donde el buen Ory orienta a sus lectores, así que le escribí ya tarde por la noche y al día siguiente ya tenía yo pronta respuesta. No había nada que temer, con solicitarle al hotel que me extendiera una constancia de mi estancia y demostrar donde me habría hospedado era la forma de repara mi falta, pero Ory me decía que a el nunca le solicitaron nada. Hice lo sugerido por mi nuevo amigo por aquello de que no me agarraran descobijado y al final, efectivamente no me pidieron nada ni tuve problema alguno.

Yo le había dicho a Elizaveta que no quería estar de fiesta en fiesta ni rodeado de sus familiares ni amigos, al menos la mayor parte del tiempo, ya que era poco el tiempo que contábamos para estar juntos y yo quería disfrutarlo solo con ella, pero también era importante que conociera yo a sus padres, así que organizamos una cena donde mi futura suegra cocinaría algún platillo Ruso y yo un Mexicano. Así lo hicimos y fui formalmente presentado con sus padres. Gente tranquila y risueña que me recibió con candor y amabilidad, San Google nos salvó del total mutismo e incomprensión. Yo les entregué unos dulces que llevé de regalo y pasamos una velada muy agradable. Ya casi al final de la misma, su padre muy serio me preguntó que como me sentía yo con su hija, como queriendo saber si no me arrepentía de haber viajado hasta allá por ella, a lo que le contesté que yo estaba feliz y que era de lo mejor que yo podría haber hecho en mi vida.

Un par de días más adelante su madre nos alcanzó para entregarme algunos regalos, las obligadas Matryoshkas, chocolates y unas toallas con la imagen de Masha y el Oso, que Liza encargó pues sabe que ese personaje me hace mucha gracia.

Finalmente llego el día de mi partida, dos días antes los dos al percatarnos de la cercanía de esa fecha, nos apesadumbramos y no me apena decirlo, lagrimas corrieron por las mejillas de ambos. Me costó mucho trabajo rehacer mis maletas y prepararme para mi regreso.

Otro amigo del padre nos llevo de vuelta al aeropuerto y afortunadamente no llegué ni verde ni mareado, agradecí al conductor su generosidad al llevarme y Liza y yo entramos al aeropuerto,  ambos sufriendo para no mostrar en publico nuestros sentimientos. Documenté mi maleta y me despedí de mi amor, de esos ojos hermosos que atraparon mi corazón, y crucé el arco de seguridad para ir a mi sala de abordaje y al voltearme para darle un último adiós, ella ya había desaparecido. Triste y contento al mismo tiempo abordé el avión y mi vuelo a Moscú tomó pista y despegamos.

Mi viaje de regreso fue menos ajetreado ya que hice una parada en Moscú, un poco por que los vuelos de conexión estaban muy apretados y otro poco para conocer algo de la ciudad.

Ahí si, la temperatura ya estaba bajo cero grados y cuando llegué al aeropuerto, añadí mas capas de ropa, incluidos esos calzones largos mata pasiones pero que abrigan las partes nobles que todo caballero cuida con esmero.

Pregunté en el módulo de información como llegar a mi hotel usando el transporte público, pues ya una vez envalentonado por mis andanzas con Liza, quise hacerlo por mi cuenta e ignoré el acoso de los taxistas que me insistían en llevar. No encontré ningún problema en hacerlo y tanto el chofer del camión como otros pasajeros me indicaron donde bajarme para tomar el metro y ya ahí solo era cuestión de ir tres estaciones para llegar a mi hotel, mismo que localicé usando San Google Mapas.

Me hospedé en el Petroff Palace, un hermoso edificio antiguo con toda la elegancia que solo los Rusos saben tener. Es un hotel 4 estrellas pero que me costó solo 5 dólares mas la noche que mi primera elección de un hotel 3 estrellas ubicado justo en la Plaza Roja, pero el Petroff Palace incluía desayuno, alberca, gym y spa mas Internet y telefonía local gratuita, además está a solo 4 minutos a pie de la estación Dínamo del metro que es de la línea que te deja a unas cuadras de La Plaza Roja, un viaje que toma solo 15 minutos. El personal me trató de maravilla y fueron muy serviciales, hay quien habla Inglés y hasta un poco de Español y los que no…también recurren A San Google. La verdad es que la tarifa se me hizo muy razonable sobre todo si consideramos que Moscú es una ciudad de las mas caras el mundo. Los 19 minutos de diferencia con respecto al Kremlin bien valieron la pena. Trip  Advisor lo tiene catalogado con 5 estrellitas y se lo tienen bien ganado.

El metro es muy eficiente y con las estaciones antiguas muy lujosas y espectaculares, pero algo enredado, sobre todo si no entiendes el Cirílico. Ahora fue San Yandex quien vino a mi rescate. Para saber a donde ir bajé la aplicación “Metro” a mi móvil y con eso y preguntando de cuando en cuando me lancé a la búsqueda de La Plaza Roja y al menos casi todas la personas a las que les pregunté, me respondieron en Inglés y quienes no lo hablaban, sin problemas nos comunicamos con el ya tan querido Santo omnipresente. Ya muy cerca de mi destino y yo aún perdido, me encontré con quien amablemente me llevó hasta la Plaza Roja y me mostró hacia donde ir por los alrededores. Pasé un día caminando por Moscú, paseando y comprando algunos regalillos para la familia hasta que anocheció y regresé a mi hotel donde cené y preparé mi equipaje.

He oído y leído mucho acerca de los robos, carteristas, racismo y mas plagas similares que se encuentran en Moscú. Bueno, yo vengo de una ciudad mas grande así que ahí también tenemos pan con lo mismo, pero con esteroides. Que no los espanten, cualquier ciudad grande padece de estos problemas, pero nuevamente el sentido común aplica. Guarda tu cartera y pasaporte en lugar recóndito de tu anatomía y siempre cuida tu espalda. Puedes poner cara de turista pero no al grado de destilar baba por tu barbilla. Pon atención y no hagas tonterías, evita lugares muy aglomerados, o muy solitarios, eso aplica tanto en Moscú, París, Roma, Mexico, Beijing y cualquier otra Megalópolis. Si pones cara de pueblerino seguro te maltratan. Fíjate bien a quien le preguntas pues mas vale pecar de precavido que acabar bien jod… (¡A perdón Ory! ¡Te prometí no usar palabrotas!)

Ya en el aeropuerto, al pasar por migración me solicitaron mi forma migratoria…si, ese papelito que yo siempre pierdo…y al parecer esta no era la excepción, y después de buscar y rebuscar en mis documentos y sudar la gota gorda, lo encontré todo arrugado y maltrecho. Lo entregué y mi pasaporte fue sellado de salida, no sin antes recibir una mirada severa por parte del cónsul, imagino por haber entregado mi forma migratoria en tan deplorable estado. Mi vuelo de Moscú a México fueron sin incidentes y finalmente llegué a casa.

Todos los días sigo en contacto con mi chica, mi bella Liza, la mujer que me hizo literalmente cruzar medio mundo y  con quien quiero formar una familia, pronto volveremos a vernos, los planes continúan. Aprender mas, a fondo y mejor el idioma del otro es parte de nuestra tarea, entre otras muchas cosas

Espero poder ir en primavera y si todo sale bien quizás ya para finales de verano traerla a vivir conmigo o yo irme a Rusia en lo que reorganizamos nuestros planes a futuro. Haberla conocido volteó mi mundo de cabeza, pero se que vale la pena.

Si tu, apreciable lector has llegado hasta el final de esta saga y piensas en embarcarte en una aventura similar, no lo pienses mucho, te aseguro que no te arrepentirás. No le tengas miedo a lo desconocido, con todas las diferencias culturales e ideológicas, te darás cuenta que el pueblo Ruso es un gran pueblo, que su gente es linda y alegre, que sus mujeres son no solo hermosas si no también entregadas y amorosas.  Que el camino que recorres en si es excitante, y te aseguro que ningún ex KGB o policía secreto te llevará a un Gulag Siberiano y que Hollywood nos muestra una imagen muy distorsionada de una nación cuya gente es noble y encantadora. Yo por lo pronto no me arrepiento de nada y ya cuento los días para volver a estar con mi Rusita Adorada, y perderme en esos ojos azules que me robaron el alma.

 

 

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