Grandes cantidades de calorías, azúcares por doquier, grasas, estimulantes artificiales de sabor… Para muchos todos estos conceptos se asocian directamente a la palabra Fast-food o comida rápida.

Pero no nos engañemos, a la mayoría nos encanta este tipo de comida. Esta buena y eso no se puede negar, encima no nos cuesta esfuerzo prepararla y suele ser bastante económica. Comer siempre en casa suele resultar aburrido y la comida #chatarra siempre está allí para alegrarnos la vida.

Bueno, no quiero que penséis que defiendo este tipo de comida, pero hay que relativizar y también entender que hay muchos tipos y variedades. En definitiva, salir por ahí a dar una vuelta y comer algo rápido aunque sea un bocadillo, ya es estar en el mundo del Fast-food. Así que al menos el 90 por ciento de la gente se alimenta sí o sí de este tipo de comida rápida alguna vez.

La mayoría de las cadenas de restaurantes de comida rápida y las de más renombre suelen ser marcas norte americanas. Pues ya sabéis, McDonalds, Burger King, Subway, Fosters etc… ¿Pues si algo es nocivo para la mente y el organismo de donde tenía que venir? Como siempre la culpa de que el mundo se hunda cada vez más viene de la parte izquierda del mapa mirando hacia arriba, pero nosotros seguimos aplaudiendo no solo la comida rápida sino en general la cultura Fast food. Bien, ya me estoy desviando del tema.

La cuestión es que en Rusia la cultura Fast-food también está a la orden del día. Pues no es de extrañar que los mayores enemigos de la antigua Unión Soviética se hayan encargado de introducir el virus que destruye la inteligencia y las capacidades humanas en la propia sociedad. Pues como ya no está de moda y no sale rentable lanzar misiles y provocar el caos, buenos son los restaurantes McDonalds, los Iphones y los pantalones vaqueros vendidos en estos universales y atemporales pabellones llamados centros comerciales. En estos sitios ya no distingues si estás en Nueva YorK, Barcelona, Moscú o Qatar. Es todo lo mismo. Todo luce igual, todo el mundo come parecido y la filosofia para todos es la misma. Pues no creo que todo esto diste tanto del criticado comunismo, solo que esta cultura se hace llamar consumismo o capitalismo y huele a divertidas hamburguesas.

Vaya… vaya… Si yo solo quería hablar de Fast-food Ruso. Es que me caliento.

Pues nada, que encontrándome en un centro comercial en Rusia, pues había que comer algo. Y bien… la elección era o el refrito McDonalds, el KFC o algún que otro clásico de la comida basura de USA.

Pero no, el cuerpo humano es sabio y sabe cuando te estás pasando de la raya. Así que esta vez, tan  solo con mirar la M mágica amarilla iluminada hipnotizan… mi estómago ya daba señales de piedad.
-.shhgrrrrrr….shshhgrrrrr…… (Estómago)
Y por una vez en la vida, escuché sus consejos.

Solución: Kroshka Kartoshka (había que comer algo).

Bienvenidos al Fast Food Ruso. Nada de hamburguesas come neuronas, nada de Cocacolas rellenadas con agua de grifo, nada de patatas fritas a los 4 aceites refinados de coche, olvidaros del Ketchup y de la salsa de queso con sucedanios del petróleo…

Esto va de otra cosa, de entrada vas a comer el misma sopa Borsch que hace tu suegra en casa… En versión preparada eso sí y no tan buena pero a nadie le va mal un poco de remolacha para coger fuerzas. La salsa smetana, auténtica, natural, nada de artificialidades, la misma que compras en el supermercado. La bebida azucarada la cambiamos por un Mors de frutas del bosque. Ni Royal McDonald lo habría pensado mejor…Así que no te preocupes por engordar demasiado. Pero espera, esto solo era el entrante. El plato estrella es el mismo que el enunciado. La Kroshka Kartoshka. Una patata hervida de dimensiones estratosféricas y abierta por la mitad para rellenarla con todo lo que tu quieras en forma de bolas de helado. Pues si tienes experiencia escogerás una bola de relleno de carne de cangrejo, otra de queso brinza con especias y otra de setas con pepinos salados. Si depués de todo aún tienes hambre pues te pides un pequeño bocadillo de pan de pita con pollo. Pero esto ya es opcional y incluso demasiado. Hay que escuchar a nuestro estómago.

Vaya que todo muy bonito sí… aunque…El Fast food aunque se vista de seda… Fast food se queda… Pero reconozco que después de comerme todo eso no me sentía mal, me sentía igual de inteligente y mi estómago me dijo… Gracias por no torturarme otra vez con Double Whoopers.

¡¡Si viajáis a Rusia, obligatorio comer Fast Food Ruso!!! Aunque mejor el Borsch de la suegra.

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