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El magistral ballet ruso nació para quedarse

Hablar del magistral ballet ruso es referirse a un proceso artístico cultural de muchos años y gran parte de un legado que ha perdurado en el tiempo en Rusia.

En el fondo también es una historia de como las cosas buenas que se hacen con cariño, esfuerzo y dedicación tienden a consolidarse para las futuras generaciones. 

 

Bailarina de ballet ruso en plena escenificación

 

¿Cómo nació el ballet más famoso del mundo?

El ballet ruso nació en la época de Pedro el Grande, uno de los zares rusos que mayor influencia tuvo en la expansión mundial de Rusia. Este gobernante imperial promovió la danza en su corte, así como la danza de teatro en el pueblo como una forma de sano entretenimiento y  desarrollo cultural.

 

Llegada de Iván V y Pedro I a la ceremonia de coronación de este último. Litografía de Iliá Repin.

 

Un paso importante en la consolidación de este arte ruso fue la obligación para los estudiantes de los colegios de aquella época de estudiar baile. 

Posteriormente, la emperatriz Ana, sobrina del zar, fundaría la Academia que se mantiene todavía en la actualidad como el semillero de artistas que integran este maravilloso ballet.   

Fue en 1738 cuando los primeros alumnos (12 niños y 12 niñas) formaron la primera escuela de Ballet de Rusia. Es decir, ¡hace 280 años! Y todavía se mantiene la mística en esta formación artística. 

Desde aquella época El Colegio Imperial de Ballet es la principal formadora de cuerpos de ballet de primera clase que han dado la vuelta al mundo, actuando excelentes bailarines en grandiosos y suntuosos espectáculos con admirables y asombrosas coreografías. 

El desarrolló de este movimiento artístico se amplió con la incorporación de artistas de otras latitudes (austríacos, franceses, ingleses…) 

La influencia europea que enriqueció este arte ruso provino del francés Marius Petipa, el sueco Christian Johannsen, el italiano Enrico Cecchetti, entre otros.

Uno de los aportes de Petipa al ballet de Rusia fue la introducción de conceptos como pas de deux donde una pareja de bailarines ejecuta los pasos conjuntamente, el adagio con el bailarín, las interpretaciones solistas denominadas “variaciones” y la conclusión donde participan todos los miembros del cuerpo de ballet.

 

Pareja de Ballet

 

Sin embargo, sería el compositor Piotr Chaikovski quien salvaría al magistral ballet ruso de la crisis que vivió con la llegada del realismo. La música romántica de este célebre compositor ruso se unió al trabajo de Petipa y dejó ver que la música de ballet es digna, seria y no un simple acompañamiento de la danza.

Bajo esta conjunción de maestros del arte, el temperamento y físico de los danzadores rusos adoptarían la exactitud francesa y la destreza italiana, infundiéndose así al ballet ruso ese preciosismo que lo caracteriza. 

A diferencia de otros cuerpos de baile de la época que degeneraron en calidad, el ballet romántico ruso se vio impulsado a gran escala. Surgieron así grandes danzadores rusos como Andreyanova, Danilova, entre otros.

 

Chaikovski y el chelista ruso Anatoli Brandukov, en París (18 de mayo de 1888).

 

El magistral ballet ruso empieza a extenderse por todo el mundo

Esta parte valiosa de la cultura rusa empieza a extenderse por el mundo a principios del siglo XX gracias a Serguéi Diáguilev, un empresario que creó las Temporadas Rusas, que no solo llevaron el ballet sino también la pintura, música e iconografía a las grandes capitales del mundo en aquella época.

Así el mundo empieza a conocer a magistrales pintores rusos como Lev Bakst, Alexandr Benuá junto a artistas del ballet como Anna Pávlova, Tamara Karsávina, Matilda Kshesinskaya, Olga Spesívtseva… a los coreógrafos Mijaíl Fokin, Dzhordzh Balanchín y Leonid Miasin, además de los compositores Alexandr Skriabin e Ígor Stravinski.

Sin embargo, no sería sino hasta los años 50 con la primera gira del Teatro Kírov (actualmente Mariinski) cuando realmente el mundo empieza a aclamar el ballet ruso a través de la maestría de Galina Ulánova, el lirismo de Giselle y Julieta, o Maya Plisétskaya, con su Odetta en El lago de los cisnes. 

 

La bailarina Anna Pávlova en 1912

 

El ballet ruso, una tradición que se mantiene con calidad y esmero

A través de las diferentes épocas, este arte sin igual se ha mantenido. Los cambios políticos, así como las confrontaciones bélicas que ha sufrido el mundo, no han hecho mella en la calidad del ballet ruso. 

Es de señalar que este arte ruso aun cuando ha estado sujeto a cierta influencia política en ciertas épocas ha sabido mantener la calidad artística. 

Por ejemplo, en los años veinte se realizaron modificaciones en la forma y contenido del espectáculo debido a ciertos planteamientos políticos. Sin embargo, esto sirvió para que se introdujeran saltos altos y mantenimientos acrobáticos altos, además de giros bruscos, proporcionándole una expresión dramática y espectacular a los ballets.

En la actualidad el Ballet Ruso sigue produciendo bailarines de talla mundial. Estos artistas llevan por todo el mundo una muestra del alto nivel artístico alcanzado por Rusia en esta disciplina. 

A través de exquisitas técnicas, fastuosas coreografías y deliciosa música de ballet se ha ido recreando una de las manifestaciones artísticas más representativas de Rusia.

 

La lago de los cisnes (fragmento)

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