El laboratorio espía de excrementos de Stalin

¿Sabías que en los tiempos de la Unión Soviética Stalin llegó a tener un laboratorio de excrementos? ¡Te sorprenderá saber que se hacía en dicho laboratorio y los resultados que obtuvo!

En el análisis de las deposiciones humanas, Stalin confiaba espiar y conocer las intenciones de los líderes de otras naciones.

Tal como afirma uno de los ex agentes soviéticos, Igor Atamanenko, hay pruebas sólidas de la existencia del laboratorio de excrementos de Stalin, el máximo jerarca de la extinta Unión Soviética.

 

El laboratorio espía de excrementos se utilizó durante la visita del líder chino

Este laboratorio fue utilizado principalmente para espiar a su homólogo chino Mao Zedong,  analizando las deposiciones del mandatario.

El ex-agente soviético afirma que a finales de 1949 varios de sus colegas utilizaron las instalaciones del súper secreto laboratorio para analizar las heces de Mao Zedong, el líder chino, cuando realizó una visita de varios días a la Unión Soviética.

 

Stalin y Mao
Stalin junto al líder Chino Mao Zedong

 

¿Qué hacían exactamente en el laboratorio de excrementos de Stalin?

La información publicada en los actuales medios informativos rusos hace referencia a la creación por parte de Josef Stalin de un laboratorio especial para analizar los excrementos de sus homólogos.

Por otro lado, el ex-agente soviético Atamanenko también adviertió de la existencia de información en los archivos del servicio secreto de la Unión Soviética que confirman la existencia de dicho laboratorio.

De acuerdo con Atamanenko, el hombre de mayor confianza de Josef Stalin que estuvo a cargo del montaje y funcionamiento del laboratorio de excrementos fue Lavrenti Beria

¿Cuáles fueron los propósitos del laboratorio?

Stalin analizó los excrementos de Mao durante una visita que el líder chino hiciera a Rusia.

El propósito era detectar cuáles eran sus intenciones políticas, de acuerdo a los componentes de sus excrementos.

Si se detectaban altos niveles de aminoácido triptófano se concluía que Mao estaba calmado y era relativamente accesible.

Pero si por el contrario se encontraban bajos niveles de potasio, se entendía como una señal de nerviosismo, insomnio y poca empatía.

 

¿Cómo se hizo para obtener las muestras de excremento del mandatario chino?

Basándose en informes recientes, el ex agente soviético Ivor Atamanenko afirma que Stalin había ordenado que Mao se alimentara bien durante sus diez días de hospitalidad supervisada.

Además, se le pidió a Mao que usara un inodoro especial, donde sus excrementos se recolectaban diariamente y se enviaban a un laboratorio secreto para el análisis de excrementos.

Stalin para poder analizar las deposiciones de Mao, ordenó construir unos baños especiales. Estos baños estaban provistos de una tuberías de desagües que no iban a redes cloacales sino a unas cajas recolectoras de heces, de donde luego era extraído el excremento para ser analizado.

 

¿Para qué Stalin analizaba el excremento de los líderes de las otras naciones?

Existe la creencia de que Stalin analizaba los excrementos de Mao para conocer su estado de ánimo y con ello prever si estaba dispuesto a firmar determinados acuerdos.

Los científicos de Stalin buscaban conocer el estado mental del líder chino a través de la presencia de ciertos elementos químicos en su excremento. La hipótesis era que de acuerdo a las cantidades de estos compuestos químicos se puede conocer el comportamiento y rasgos de conducta de una persona.

El principal problema de esta estrategia de Stalin eran los días que debía esperar el líder de la otra nación mientras se alimentaba y defecaba.

De hecho, se cuenta que Mao, cansado de la espera durante aquella extensa visita a Rusia gritó indignado:

“Estoy aquí para hacer mucho más que comer y defecar”

Stalin 1941
Retrato de Stalin en Julio de 1941

 

Aquella espera de Mao por los acuerdos con Rusia seguramente disgustó al líder chino porque no llenaban sus expectativas, pues cuando aterrizó en Moscú declaró que China aspiraba a una alianza con Rusia en ventajosas condiciones para ambos países.

Igualmente Mao durante la larga visita llegó a sospechar que Stalin lo espiaba mediante micrófonos ocultos y esto naturalmente causó gran parte de su malestar.

 

Una visita oficial de 10 días para comer y defecar

El líder chino permaneció diez días en la Unión Soviética y durante todo ese tiempo sus deposiciones fueron analizadas en el laboratorio de excrementos de Stalin.

Pasaban los días y Stalin no mostraba los acuerdos que Mao debía conocer para luego aprobarlos. Durante la mayor parte de la visita oficial Mao solo comía e iba al baño.

Posiblemente la comitiva china pensaba que lo de hacer esperar a Mao por los acuerdos era una forma de Stalin demostrar su fuerza y liderazgo. No imaginaban que el máximo líder soviético estaba más interesado primero en conocer “por dentro” a su homólogo chino.

Esta larga espera tal vez explique por qué Mao durante su único encuentro con Stalin en Moscú declarara en público la citada frase de: «Estoy aquí para hacer algo más que comer y defecar»

 

¿Es posible conocer el estado de ánimo analizando los excrementos de una persona?

Los científicos de Stalin encargados de analizar las muestras de heces de varios líderes extranjeros creían que los altos niveles de químicos cerebrales, como el aminoácido triptófano, eran evidencia de que alguien podría estar tranquilo y era fácil de manejar.

Si los niveles de estos aminoácidos eran bajos, sin embargo, significaría lo contrario. También creían que la falta de potasio en la caca era una señal de que alguien estaba nervioso y sufría de insomnio.

Lamentablemente no se conocen los resultados reales obtenidos con Mao porque naturalmente estos análisis fueron llevados con el más estricto secreto y nunca fueron documentados.

 

La base científica de los análisis de excrementos de Stalin

Aunque es poco probable que la cantidad de potasio en el excremento diga mucho sobre la personalidad de alguien, el triptófano es más útil.

El triptófano proviene de las proteínas en la dieta y es la fuente de aminoácidos cerebrales clave producidos en los intestinos.

Entre los aminoácidos puede señalarse la melatonina, una sustancia que se encarga de las funciones del sueño en el ser humano. La carencia de ella produce estados de ansiedad.

En la lista de aminoácidos también se incluye a la serotonina, cuya función está vinculada con la libido y el apetito. La anormalidad en las cantidades de serotonina provoca depresión.

En cuanto al triptófano, una cantidad adecuada en las heces es indicadora de una buena salud, aunque esta sustancia es la que mayormente produce los malos olores en la caca.

Tener altos niveles de triptófano en el excremento probablemente sea un signo de buena salud aunque irónicamente también le proporciona un desagradable olor. Sin embargo, la interacción de estos químicos intestinales con el cerebro es mucho más compleja de lo que cualquiera se puede imaginar.

La serotonina se ha relacionado recientemente con los contenidos intestinales de maneras misteriosas. Esta sustancia es elaborada por los más de cien millones de microbios que habitan el colon, y que además son los responsables de la elaboración de un tercio de las sustancias químicas en nuestro cuerpo, entre ellas las vitaminas.

En otras palabras, los microbios que se encuentran en el intestino grueso son los responsables de que nos encontremos contentos o tristes, porque se encargan de elaborar la serotonina, una de las sustancias que determina el estado de ánimo.

 

La ansiedad y el estrés se diagnostican en las heces

Se ha comprobado en estudios con animales que la ansiedad y el estrés provocan cambios en la cantidad y tipos de microbios intestinales, alterando los aminoácidos que producen.

Por lo tanto, las pruebas muestran que Stalin no estaría del todo errado.

Cada persona tiene una huella microbiana única que la distingue de todas las demás. En promedio cada ser humano tiene solo un  20% de tipos comunes de microbios.

Es una lástima que no se hayan documentado las pruebas llevadas a cabo en el laboratorio de excrementos de Stalin, pues posiblemente para atender algún problema psicológico hoy no hubiera necesidad de acudir a un psicólogo sino que bastaría un análisis de excrementos.

 

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