7.00 P.M.

Estaba paseándome esta tarde por el pasillo de embutidos del supermercado Ashan (Alcampo) de mi barrio en Moscú y no esperaba para nada lo que me iba a encontrar en este día triste y nublado. Buscaba un paté alemán que compré la semana pasada por casualidad y estaba bastante bueno. Como sabéis la mayoría  de productos importados de Europa desaparecieron hace algo más de 2 años del territorio ruso. Así que hay que estar atento  por si aparece alguna novedad y aferrarse a ella. Esto es más difícil que cazar los Pokemon.

Nos quedamos con Crimea pero las sanciones nos dejaron las estanterías vacías de productos del viejo continente. La verdad es que el paté alemán en realidad me importa bien poco, solo es una vía de refuerzo anímico ante la melancolía gastronómica española. La perdida de los productos de mi tierra, es algo que no se supera tan fácilmente. Aunque poco a poco el mercado de importación del vino o de las aceitunas y aceites de oliva se ha restablecido. Pero a que precios. No pasa nada, no está todo perdido, a base de caviar rojo uno también se alegra día. Pero tampoco es demasiado barato como para alegrarse la vida. En cualquier caso para los melancólicos del jamón y compañía, el paté alemán puede servir.

Pero la vida siempre da giros inesperados cuando menos te lo esperas…

De repente, milagro:

¡Un paquete de CHORIZO! ¡y en mayúsculas! ¡Saca la Pokeball rápido! En el dibujo la bandera española y escrito bien claro, #Lo sano es lo natural. 

  

Y la izquierda, por si este eclipse de sol no fuera poco ¡SALCHICHÓN EXTRA! ¡Toma ya! Alineación planetaria completa. Un mundo de posibilidades se abre ante mi vida de nuevo. Casi se me caen las lágrimas. Menudo “butervrod” visualizado ante mis ojos.

 

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Nunca he estado a punto de morir gracias a Dios, pero el reencuentro con la palabra CHORIZO o SALCHICHÓN, cuando llevas casi 4 años viviendo en Moscú, es de esas cosas que te hace sentir un flash con tu vida pasando a toda velocidad. No puede ser, es lo primero que he pensado. Se acabó, la guerra. Vivimos en paz. Pero no es oro todo lo que reluce y es que cuando empiezas a inspeccionar el producto te das cuenta de donde está el gato encerrado.   

 

El producto no es Español. Está hecho en Rusia con tecnología Española que no es lo mismo. Aunque bueno parece que la fabricación del producto en la región de Leningrado está controlada por España. Chorizo de doble nacionalidad podemos decir. ¿Pues por que no? ¡Puede que esté hasta bueno! Embutido curado en la estepa. Lo probaremos. 200 rublos por 100 gr de recuerdos. Creo que lo vale.

Espero que llegue el día en que podamos encontrar de todo en cualquier país del mundo y decir que por fin, vivimos en paz y armonía.

Un saludo a todos, nunca olvidéis de donde venís.

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